Historia

 
 

Los fenicios fueron los primeros en comerciar la plata de España a gran escala. No puede descartarse la posibilidad de una segunda vía de penetración siguiendo el Valle del Almanzora hasta la confluencia de la Rambla de Albox para seguir el lecho de este afluente, atravesar la sierra por las Bocas de Oria y llegar al valle del Guadalquivir en la aldea de Vertientes. Existen varias rutas de importancia histórica: El Picacho, torre natural defendida por una muralla de piedra seca al N-0 e inaccesible por el Oeste, para caer a pico sobre la rambla en el resto del recinto y la aldea del Villar, y en ella aparecen las ruinas de dos fortificaciones llamadas el Castellón y el Castillo de la Balsa Vieja.

Todas estas fortificaciones, tan cercanas unas a otras, debieron de estar relacionadas con la ruta que comunicaba las costas mediterráneas con el valle del Guadalquivir. En la gruta del Saliente y en el Cerro de las Copas se han encontrado varias hachas de piedra, microlitos de las gredas de Partaloa, restos de cerámica neolítica, ibérica, fenicia, griega, romana y árabe, hallados en el Cerro del Castillo.

Si consultamos en los escritos y legajos de los archivos locales y en el de la Real Chancillería de Granada, se puede conocer el pánico de un pueblo que abandona sus casas semiderruidas por el terremoto para dormir a cielo raso en las orillas de la rambla, el entusiasmo patriótico de un pueblo que aclama a Fernando VII y se apresta a luchar contra el invasor francés, que nombra su «Junta de Defensa y Fortificaciones» y se prepara para la lucha que se aproxima, que crea dos compañías de «milicia honrada» . Encontramos pruebas de resistencia pasiva como el de Felipa Castillo.

Otros episodios históricos fueron la epidemia de fiebre amarilla, cuyo foco inicial brota en Cartagena y se propaga, implacable, segando vidas, a través de todos los pueblos del Levante español. Una terrible inundación destrozó este pueblo el día 11 de septiembre de 1892. Para defenderse de ellas, se construyó la muralla que pudo aguantar el empuje de las aguas en las últimas inundaciones de 1973.