El Valle del
Almanzora es una de las regiones en las que han vivido y convivido
multitud de civilizaciones, es un auténtico crisol de culturas.
Los primeros vestigios humanos se remontan al Paleolítico
donde aún podemos observar restos en La Cueva de los Tesoros
en Bacares. Del periodo fenicio, cartaginés y romano se conservan
los núcleos de “Tagili” (Tíjola) o el
acueducto romano de Albanchez.
Pero fue la época nazarí la que
dejó mayor patrimonio arquitectónico y cultural en
la comarca. Ejemplo de ello son la multitud de construcciones y
restos arqueológicos que se conservan de esta época.
La conquista de Los Reyes Católicos y la repoblación
de la zona con gentes de la geografía española, supusieron
la convivencia entre los moriscos y los “cristianos viejos”,
forjando así el espíritu de tolerancia que caracteriza
a esta tierra. En 1568 se produjo la sublevación de los moriscos
y la cruenta guerra civil acabó con la definitiva expulsión
de los moriscos de España en 1622. No obstante la huella
musulmana es importantísima como así lo confirman
los restos de alcazabas, acequias, almazaras y otras muestras de
la cultura nazarí que aún permanecen en El Valle del
Almanzora.
La época renacentista dejó numerosas
construcciones religiosas y, posteriormente, el neoclasicismo supuso
la transición que acabó dando paso a la revolución
industrial, ya en el siglo XX. La industria de minería y
la construcción del ferrocarril fueron los pilares económicos
y sociales de esa época.
En la actualidad, la explotación y la elaboración
del mármol han convertido al Valle del Almanzora en uno de
los productores de mármol más apreciados en el mundo.
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